A Idade da pedra, Ana Vaz (2013)
A Idade da pedra, Ana Vaz (2013)
A Idade da pedra, Ana Vaz (2013)
A Idade da pedra, Ana Vaz (2013)

ANA VAZ

PROFUNDIDAD DE CAMPO

Desde el 10 de julio 2019
al 06 de octubre 2019
Hora: En julio y agosto el horario de apertura es de martes a domingo y festivos de 12 a 21 h.

Institución:
MATADERO MADRID

Espacio: Nave 0

Profundidad de Campo inaugura una nueva muestra con el trabajo de la artista brasileña Ana Vaz. Entre la etnografía y la especulación, las obras de Vaz exploran las relaciones entre mito e historia, cultura y naturaleza, el “yo” y “lo otro”, los paisajes salvajes y los paisajes civilizados. Su trabajo, que se caracterizar por mezclar material encontrado y filmación propia, se ha presentado recientemente en la TATE Modern (Londres), el Festival de Cine de Nueva York, el Festival Internacional de Cine de Toronto, Videobrasil o el Cinéma du Réel (París). Matadero Madrid presenta su primera exposición retrospectiva en España entre el 10 de julio y el 6 de octubre.


Hacer cine es hacer mundo, elaborar un discurso estético y narrativo que desborde, por exceso, o aborde, por defecto, su acercamiento al escenario que llamamos «realidad».
Ana Vaz (1986, Brasilia) lo hace por exceso, mediante la recopilación, concatenación y superposición de imágenes que desafían las coordenadas espacio-temporales de los lugares que retrata, con el propósito de poner en cuestión la existencia de la supuesta diferencia esencial entre lo natural y lo artificial.

Lo importante no es sobre lo que se habla sino el modo en el que se habla, priorizar las preguntas con respecto a la búsqueda de respuestas. Vaz recurre a una narración fragmentada, críptica y multi-perspéctica, que reta el estilo lineal de contar y del recurso causa-efecto habituales en las prácticas audiovisuales convencionales. La atención se dirige a la gestualidad de lo retratado, de las personas, de los animales, de los paisajes, tótems poderosos con los que sólo podemos relacionarnos sensitivamente. La artista, haciendo uso deliberado del lenguaje etnográfico cinematográfico –movimientos espontáneos de la cámara, ajuste del zoom y elección encuadres singulares para retratar el exotismo del «objeto»–, se sitúa como una cazadora que se aposta para capturar imágenes, y define así su práctica como un ritual de observación desde la invisibilidad. El cazador, sin embargo, se encuentra siempre en peligro por la posibilidad de convertirse en animal.

Para producir mundo de esa forma, hay que comenzar por situar la cámara y encuadrar la imagen, y es entonces cuando se escucha la primera frase que se enuncia desde fuera de foco, porque tan importante es lo que se ve como lo que se omite mediante elipsis. Y es través de la mirada de esos personajes reales que el espectador se convierte en cómplice de su hazaña, que se hace consciente de que también forma parte de ese afuera.

En tres de sus obras más tempranas, A Idade da Pedra [La Edad de Piedra], 2013, Occidente, 2014, y Há Terra! [¡Tierra a la vista!], 2016, se pone de manifiesto una actitud, que podríamos llamar «ideológica», un rechazo a exponer una historia completa, a establecer un marco cerrado o una narrativa que sea un «Todo», a favor de un modo de contar que desentrañe y tensione la complejidad de las múltiples capas que se despliegan cada vez que se propone un relato.

En Atomic Garden [Jardín atómico], 2018, el estilo sugerente de Vaz gira hacia una manera de hacer más propositiva y directa, mostrando una visión postapocalíptica y agitada de un mundo lleno de flores mutantes que abrazan la contaminación y los fuegos artificiales. Belleza y caos para reconsiderar la acción y presencia del ser humano en el planeta.

Y así Ana Vaz va haciendo mundo, entendiendo su práctica artística como una fuerza, como un rito a través del cual es posible salirse de uno mismo para aproximarse y empatizar –o problematizar— con el otro, permitiendo una relación que trascienda los parámetros racionales. Como una suerte de práctica cercana a la antropofagia al plantear la posibilidad de fundirse con la otredad, de trasgredir toda relación apriorística. Y el cine como una praxis con la que poder inventar otras maneras de ver y de relacionarnos con las imágenes.


Profundidad de campo

Profundidad de Campo tiene como objetivo ofrecer una visión en profundidad del trabajo de artistas que desarrollan su obra en formato vídeo, dialogan con el cine o proponen instalaciones con imágenes en movimiento. Con este programa internacional que presenta obras de creadores tanto de reconocida trayectoria como emergentes, Matadero Madrid apuesta con fuerza por el arte audiovisual contemporáneo generando un espacio estable para el mejor entendimiento del medio audiovisual en Madrid. El programa expositivo de ‘Profundidad de campo’ ocupa la Nave 0, la antigua cámara frigorífica de Matadero Madrid y se complementa con un ciclo de cine comisariado por los propios artistas de la mano de Cineteca Madrid. ‘Profundidad de campo’ se estructura en ciclos temáticos. En este 2019 el programa ha tratado el tema de la violencia con los trabajos de Meiro Koizumi y María Ruido, y la etnografía en las prácticas audiovisuales con la obra de Carlos Casas y Ana Vaz. 



10 de julio, 19 h: Apertura exposición

12 de julio, 20.30 h: Encuentro con Ana Vaz en Cineteca Madrid + proyección de cortos dentro de su ciclo AR, FOGO, TERRA, ÁGUA. Más info 
aquí
© Matadero Madrid

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