CENTRO DE CREACIÓN CONTEMPORÁNEA

We Scream, But Nothing Changes

Sadik Kwaish Alfraji
Fecha
Del 1 noviembre 2019 al 31 marzo 2020
Precio

Entrada libre

Categoría
Formato
Espacio
Naves Matadero
Nave 11. Vestíbulo

Uno de los grandes artistas contemporáneos de la diáspora iraquí aborda la vulnerabilidad de la existencia humana, la pérdida, el exilio o el desplazamiento

Sadik Kwaish Alfraji es uno de los grandes artistas contemporáneos de la diáspora iraquí y gran parte de su obra aborda la vulnerabilidad de la existencia humana y habla de la pérdida, el exilio, la fragmentación y el desplazamiento. Se licenció en la Academia de Bellas Artes de Bagdad en 1987 y obtuvo el diploma superior en diseño gráfico en 2000 en el centro CHK Constantijn Huygens (Países Bajos). Formado como pintor y grabador, es también autor de libros de artista y animaciones audiovisuales, que pueden verse en Vimeo. Alfraji ha exhibido su trabajo internacionalmente y su obra forma parte de colecciones públicas y privadas que incluyen el Museo Británico, Mathaf de Doha, Museo de Arte del Condado de Los Ángeles, Museo de Bellas Artes de Houston y la Fundación de Arte Barjeel. Alfraji realizó por encargo uno de sus últimos trabajos para el Pabellón de Iraq en la 57ª Bienal de Venecia. Esa misma instalación se presentó en la exposición de Casa Árabe de Madrid Oscuro es el tono de mi historia durante el primer trimestre de 2019.

El negro que predomina en toda su obra no se rige por una cuestión estética sino que está íntimamente relacionado con su vida en Iraq. Tal y como explica Mayssa Fattouh, comisaria de aquella muestra: “Deseoso de exponer el sentimiento de horror por las atrocidades de la guerra, elige el duelo en sus más puras formas; evitar el artificio del color se convierte entonces en una herramienta para el artista, en su necesidad de intelectualizar la tragedia, en vez de sensualizarla. Inspirándose en la audaz gestualidad del expresionismo alemán y en los monocromáticos tonos del blanco y negro, Alfraji acude a este lenguaje visual para representar sucesos destructivos, como ya hiciera Picasso en 1937 a través de su manifiesto político más poderoso, el Guernica”.