Compañía Nacional de Danza | Luz Arcas | Mattia Russo & Antonio de Rosa (Kor'sia)
Accesibilidad
Bucle magnético
Movilidad reducida
Fecha
Espacio
Categoría
Institución
La Compañía Nacional de Danza regresa a Centro Danza Matadero para presentar Struere, díptico compuesto por los estrenos absolutos de las nuevas creaciones originales de Luz Arcas (Masa) y Mattia Russo y Antonio de Rosa - Kor'sia (TABLERO) para la compañía.
Espectáculo incluido en el Abono Primavera.
Struere
Arraigado en la corporalidad para formar, deformar y conformar se sustenta Struere.
Una structūra en búsqueda que se construye mientras acontece.
La CND se consolida como espacio de convergencia capaz de transformar la escena desde la vanguardia coreográfica.
Este díptico original propone un diálogo entre la fuerza colectiva desde la perspectiva de Luz Arcas y la arquitectura sensible de la plaza de la mano de Russo y De Rosa.
Un territorio compartido donde los cuerpos se disponen, se afectan y se transforman.
Un encuentro que emerge de la relación entre los cuerpos.
Lo común articula ambas visiones, que confluyen en la certeza de que todo lo que es compartido, late.
Masa
Masa es un trance pictórico, un viaje iconográfico que indaga en la masa como criatura telúrica, una anatomía mitológica en continua metamorfosis −de la masa de la devoción a la masa reivindicativa, del enjambre de abejas a la lava del volcán...− siempre abrumadora, amorfa, sublime.
Me interesa la masa como potencia que espera, latente, el contexto apropiado para resurgir –una nueva víctima, un líder exaltado...−, potencia que hemos visto estallar en momentos clave de la Historia transformándola y desviándola en inesperadas direcciones, muchas veces de forma lúcida; otras, aterradora. La masa, arma política y social infalible, fuertemente manipulable, es capaz de casi todo.
La masa desborda al ojo, también a la razón: es inabarcable, inconcebible y difícilmente representable. Bailarla implica la invocación de una energía colectiva y extrema, placentera y peligrosa, acogedora y asfixiante, que se resiste a la representación.
Cuerpos sin rasgos, sin nombre, trozos de cuerpos, cuerpos disueltos, contagiados, multiplicándose. Unísono de rezos, proclamas, ovaciones. Cuerpos en pánico, cuerpos en éxtasis, cuerpos en fuga. Cuerpos y más cuerpos. Cuerpo-Todo. Todo-Cuerpo.
Luz Arcas
TABLERO
Una tabla cae.
No es derrumbe, sino fundación.
Las piezas buscan sus lugares, se ordenan, se apoyan unas en otras: origen, raíz, cimiento… Territorio que sostiene y conecta. La madera revela su función primera: sostener desde abajo.
Pero, como no hay materia sin gesto ni memoria sin sustrato, cada tabla guarda una huella, un rastro: pasos de quienes estuvieron, gestos que se repiten, relatos que pasan de una voz a otra, risas de quienes jugaron, manos que construyeron y cuidaron, personas que hallaron su lugar en el mundo.
En este mapa sensible de lo colectivo nada permanece fijo. Todo se organiza, se desplaza, se transforma. Un tableau vivant que se arma y se desarma, donde cada disposición conserva algo de la anterior, aunque ya no sea igual. La tradición se vuelve presente.
TABLERO como plaza contemporánea. Espacio donde la identidad no se declara, se produce, se teje, se construye. Una reflexión sobre la cultura como práctica viva, que no es monumento, sino proceso; que no es imagen, sino experiencia compartida. Donde pasado y presente conviven como base de aquello que, en su permanencia, muta, se transforma… indiscutible, indefinible, VIVO.
Agnès López-Río