EL CINE RADICAL DE GUS VAN SANT
A comienzos de los años 2000, Gus Van Sant emprendió una de las aventuras formales más singulares del cine estadounidense contemporáneo. Tras su etapa en Hollywood, el cineasta regresó a un cine más libre y radical, donde la narración se disuelve para dejar paso a una experiencia construida a partir de gestos, silencios, cuerpos y desplazamientos en el espacio. Películas como Elephant (2003), Last Days (2005) y Paranoid Park (2007) forman parte de este proyecto de exploración extrema. Inspiradas en hechos reales —la masacre de Columbine, los últimos días de Kurt Cobain—, estas obras se alejan deliberadamente de las convenciones del drama psicológico o del relato clásico. Van Sant elimina la lógica tradicional del guion y apuesta por una puesta en escena hipnótica, hecha de largos planos secuencia, repeticiones, tiempos muertos y miradas suspendidas. Un tipo de cine que parece situarse allí donde el lenguaje deja de ser suficiente.
Movilidad reducida