CENTRO DE CREACIÓN CONTEMPORÁNEA

SI ESTO ES UN HOMBRE

Rafael Pérez Alegre
Fecha
Del 31 mayo al 6 junio 2021
Horario

Martes a viernes 16-20h
Sábados, domingos y festivos 11-14h / 16-20h

Categoría
Formato
Espacio
Extensión AVAM
Institución

El proyecto es el resultado de un serie de intervenciones en fotografías realizadas en los campos de concentración nazis.

El proyecto de Rafael Pérez Alegre se basa en fotografías que documentan los experimentos a los que fueron sometidos algunos prisioneros en los campos de concentración nazis. Las obras (impresas en papel, cuyo formato oscila entre DIN A0 y DIN A2) se intercalan con fragmentos del libro de Primo Levi que da título a la exposición.

La recuperación de la memoria es un ejercicio imprescindible para conocer en profundidad no solo nuestro presente sino también nuestra propia identidad, vinculada tanto a la historia colectiva como a la biografía personal. Se trata de actuar, por un lado, contra la amnesia y, por otro, contra la manipulación, porque ambas pueden condenarnos a reproducir viejos errores.

Para ello conviene articular formas de expresión que sean capaces de atrapar la mirada, de abordar una temática recurrente desde un punto de vista distinto, y en cierta medida provocador, que permita evitar esa rutina que anestesia la inicial contundencia de las imágenes y que Susan Sontag analizó tan certeramente en su libro Ante el dolor de los demás. De ahí el uso del color, que contrasta con la documentación fotográfica que nos ha llegado, mayoritariamente en blanco y negro.

El proyecto presenta, además, un proceso de eliminación, de borrado progresivo en cada una de las fotos que han servido de punto de partida y que viene a poner de manifiesto no solo la deformación que esos experimentos ha provocado en los cuerpos martirizados de los prisioneros, sino también la tentativa de difuminar los recuerdos, de borrar la memoria, como si esa atrocidad nunca hubiera existido. La exposición se desenvuelve así en el siempre controvertido dilema de cómo abordar los horrores del nazismo (y, en general, de todos los genocidios): para unos es imposible mostrarlo sin banalizarlo (es el caso de Lanzmann y su Shoa); para otros, el intento, aunque probablemente condenado a la insuficiencia, es necesario como testimonio que ha de renovarse constantemente para que cale en las conciencias de las nuevas generaciones.